Hablamos con Manuel Tomás Ludeña

En esta nueva entrevista de Nuestras Bandas de Música, hablamos con Manuel Tomás Ludeña, profesor de oboe en el Conservatorio Profesional de Música de Torrent, así como asesor y consultor académico de la Escuela Superior de Música de Alto Rendimiento (ESMAR).

 

 

Desde 1989 ha desarrollado la labor de funcionario de carrera del Cuerpo de Profesores de Música y Artes Escénicas, en los conservatorios de Gijón, Segovia y Torrent, y también en la Escuela de Música de la Unió Musical de Llíria.

Entre los ámbitos de acción profesional que desempeña, se encuentra la dirección y liderazgo de centros educativos de música, gestión de la innovación educativa musical, formación del profesorado de música y liderazgo educativo musical, elaboración y gestión de proyectos educativos musicales, empleabilidad y formación de músicos, proyectos musicales de acción social, etc.

Además, desempeñó responsabilidades de alta dirección y gestión en la administración educativa valenciana, entre los años 2012 y 2015.

Impulsó los Proyectos de Innovación 'Tots músics, tots diferents', basado en la atención al alumnado con necesidades educativas especiales en los Conservatorios de Música; y el Centro Integrado de la Unió Musical de Llíria, como primera experiencia de la Comunidad Valenciana, donde se cursaron simultáneamente enseñanzas generales y de música.

Con él conversamos sobre la nueva realidad musical, su actividad profesional y otros aspectos relacionados con el sistema educativo musical.

P.- ¿Cómo habéis iniciado el curso 2020-2021 y qué novedades viene desarrollando la Escuela Superior de Música de Alto Rendimiento (ESMAR)?

R.- En primer lugar, muchas gracias, es un placer para mí colaborar con vosotros y me siento muy halagado que mi trayectoria y los proyectos que impulsamos en ESMAR sean merecedores de vuestro interés.

El comienzo del curso, al igual que en el resto de centros educativos, ha venido marcado por la crisis sanitaria del COVID19 y la necesidad de garantizar la seguridad y evitar contagios.

Pero no puede ser solo eso, la vida continúa y estamos haciendo esfuerzos enormes para prestar un servicio educativo musical superior de gran calidad.

Después de un incremento espectacular de matrícula, tanta confianza depositada en nosotros debe ser compensada y a ello nos estamos dedicando todos, especialmente nuestro magnífico profesorado que es consciente del reto que asumimos. También el equipo de dirección y gestión, ya que debemos evaluar continuamente nuestro nivel de desempeño, organizar actividades musicales de gran interés, etc. En definitiva, innovar y gestionar para que la experiencia ESMAR sea un gran atractivo para nuestro alumnado.

P.- ¿Cuáles son vuestras líneas de programación y objetivos más importantes en la formación de un músico?

R.- Son fundamentalmente tres: contribuir a que nuestro alumnado adquiera las competencias que requiere la profesión musical actual, ayudar, en la medida de nuestras posibilidades, a incrementar las opciones de empleabilidad del alumnado y transmitir los sólidos valores y principios éticos para formar mejores personas mediante la educación musical.

P.- En tu opinión y a nivel general, ¿cuáles son las principales brechas que se están produciendo en las Sociedades Musicales, a lo largo de estos últimos meses?

R.- Más que brechas, las sociedades musicales están haciendo esfuerzos titánicos para adaptarse a la realidad actual, y no hablo solo de la COVID19, me refiero fundamentalmente a los cambios increíbles que las sociedades del conocimiento están ocasionando desde hace más de una década.
Pensadas para actuar en un contexto de sociedades agrarias e industriales, la transformación es necesaria y urgente, y no lo están haciendo mal, al contrario. Si además consideramos los recursos escasos y la gestión en régimen de voluntariado que las caracterizan, todavía entenderemos mejor el enorme valor que suponen.

En todo caso, urge avanzar en la calidad de la gestión, posiblemente mediante la profesionalización de algunos agentes: El director/a de la escuela de música o un Gerente, que explota las enormes posibilidades de captación de recursos que tienen.

Muy importante es la implantación de las tecnologías en su funcionamiento integral. Y sobre todo, acertar y mejorar los proyectos educativos en consonancia con el carácter no reglado de los mismos en nuestras escuelas de música.
Considero prioritario, finalmente, recuperar la figura del músico aficionado, ya en franca retirada en nuestras sociedades. Si lo perdemos eso, lo perderemos casi todo. Y hay fórmulas.

P.- Por consiguiente, ¿en qué dirección se deben centrar los esfuerzos de las Escuelas y Bandas de Música de nuestro país, y cómo se podría encontrar un equilibrio entre seguridad y calidad educativa?

R.- Difícil ecuación pero no imposible. Además, tenemos iniciativas muy valiosas como la reciente empresa creada por el expresidente de la FSMCV Pedro Rodríguez para ayudarnos desde un punto de vista especializado a garantizar la seguridad sanitaria.

Por otra parte, la formación del profesorado en la aplicación de las TICs, la inversión en equipamiento informático y una mejora en el liderazgo de estos centros educativos podrían ser palancas de cambio muy importantes para dar la respuesta al virus, por si acaso se queda mucho tiempo entre nosotros.

P.- En cuanto a la docencia, ¿qué competencias, en tu opinión, deberían caracterizar al docente del siglo XXI?

R.- La calidad en el ejercicio de la profesión docente es una manera muy potente de mejorar la educación. El techo de un sistema educativo es el techo de su profesorado. Definir las competencias docentes no es difícil y hay que evaluar las prácticas docentes y su nivel de desempeño.

Soy partidario de centrarnos en los resultados, los buenos profesores obtienen magníficos resultados siempre. Muy importante también definir las necesidades de formación en cada etapa, que difieren bastante. Por ejemplo, la finalidad de las enseñanzas no regladas no es la misma que la de unas enseñanzas superiores; por ello, se requieren perfiles de profesorado muy diferentes.

En todo caso, hay constantes: Interés por el alumnado y dar respuesta a sus necesidades, una actitud orientada al logro, ser capaz de individualizar los procesos de enseñanza a cada individuo, predicar con el ejemplo, etc.

En las escuelas de música necesitamos un profesorado que actúe en un registro muy preciso, y que sea capaz de incorporar la práctica musical para siempre a este alumnado y no tanto que sea un virtuoso en el dominio de la materia a enseñar.

En las enseñanzas superiores la cosa cambia.

P. Dada tu experiencia y teniendo en cuenta la situación actual, ¿cómo se podrían implementar o impulsar proyectos musicales en sus diferentes vertientes: acción social, promoción cultural, nuevo público…? ¿Algún consejo?

R.- No tengo ninguna receta, pero ese es el gran reto. No podemos esperar a que sean otros los que nos lo “solucionen”. Ser más proactivos y quejarse menos es lo que me gusta, porque cuando haces esto comienzas a ser parte de la solución por complicado que resulte.

La música clásica no es una opción demasiado atractiva para los jóvenes hoy en día, la pérdida de público es palpable. Centrar las políticas en incrementar la demanda y no tanto la oferta es un camino a explorar en nuestro contexto.

Nosotros no tenemos un problema de oferta cultural, a excepción de las zonas rurales despobladas. El interés cultural de las instituciones y administraciones es muy elevado: administración del Estado, las administraciones autonómicas, las locales e incluso las mismas universidades generan mucha actividad cultural a precios bastante asequibles en su mayoría. Nadie se queda a las puertas de un teatro, un auditorio o un museo sin acceder a una experiencia cultural. Tenemos a nuestra disposición experiencias culturales con relativa facilidad.

La cuestión es seducir al público, convencerle.

Todo el mundo habla de la importancia de la cultura pero sigue sin consumir cultura. ¿Cómo hacerlo? Pues mediante la combinación de muchas acciones. Una buena política cultural es una herramienta poderosa. Poner en el centro de estas políticas los intereses culturales de la ciudadanía lo siguiente. Y como decía, destinar recursos no tanto para aumentar la oferta sino para que la gente consuma cultura es un camino muy interesante. Las políticas de precios también pueden resultar útiles si se aplican con inteligencia. Puede ser más interesante, por ejemplo, ofrecer una entrada gratuita a un concierto para que acuda un ciudadano jubilado que viva en la comarca de los Serranos, asumiendo la administración el coste del transporte incluso, que ofrecer la entrada gratuita a todos los asistentes. Bajo mi punto de vista, lo primero puede estar justificado, lo segundo no.

Y no solo eso, los propios agentes culturales, artistas y empresas culturales tienen mucho que decir.

En definitiva, generar una auténtica industria exitosa, porque la sociedad consume cultura y genera actividad económica alrededor.

Pero insisto, muy complicado, si fuere fácil alguien habría encontrado la solución.

P.- ¿Qué se podría o debería mejorar? ¿Qué pedirías a las instituciones para paliar la situación que vive el mundo de la Cultura, y vivirá en los próximos meses?

P.- No soy partidario de “pedir” y me gusta más ofrecer, aunque, como ya he manifestado, las políticas culturales son muy importantes. Evidentemente, en una situación de emergencia como la que estamos viviendo, van a ser necesarias políticas “de rescate”, porque hay peligro de que todo el tejido cultural que siempre es débil desaparezca. Los cuantiosos fondos europeo que van a venir pueden ser muy útiles si se destinan a generar estructuras y valor y no tanto a repartirse. Es una oportunidad que no debe perderse.

La relación entre agentes culturales y administración cultural es un tema pendiente a resolver y tener criterios claros para el reparto de las ayudas también. La dimensión cultural es muy diversa, toda ella necesaria, pero se necesita acertar con el reparto de fondos económicos desde la administración.

A mí me parece muy sensato invertir fondos públicos para la representación de una ópera contemporánea escrita por un compositor valenciano o para recuperar una obra musical de Salvador Giner. En ambos casos está justificada la inyección de recursos públicos porque estamos apoyando con el dinero de todos los valencianos la creatividad actual y nuestro patrimonio. Más dudoso, sin ánimo de generar polémica, me parece destinar estos fondos públicos a sufragar una ópera de Puccini. Generar consensos en estos temas es muy complicado. Pedir a nuestros responsables políticos y gestores que acierten es importante también.

En el terreno de la gestión de la COVID19 he sido partidario desde el primer momento de buscar una alternativa de seguridad y evitar la paralización. Y he visto actitudes que no me han gustado. Por ejemplo, cuando no se nos considera un ámbito estratégico, ya está todo dicho. Algunas declaraciones desafortunadas de políticos importantes tampoco han ayudado.

P.- ¿Cuáles son para ti los ejes fundamentales que podrían vertebrar una ley educativa de consenso social y político en España, en el caso de que la consideres necesaria?

R.- Este es otro mantra que no nos cansamos de repetir y que jamás resolvemos. La pregunta sería, ¿por qué no hemos sido capaces de conseguirlo después de 45 años de democracia y un buen puñado de leyes orgánicas? La respuesta es clara y no veo que los políticos tengan la absoluta responsabilidad. Hay una evidencia muy clara: Existe un disenso social muy importante alrededor de la educación. Y todos tienen derecho a tener razón, nadie cede.

Tuvimos un gran pacto constitucional con la redacción del artículo 27 de la Constitución, pero ha sido imposible “bajar” más este consenso a nivel de una Ley Orgánica.

Hay causas políticas e ideológicas, por ejemplo, alrededor de la presencia de la religión en el sistema educativa, vimos la virulencia de este debate con motivo de la implantación de la asignatura de Educación para la Ciudadanía.

Pero no solo hay un motivo ideológico, también está la cuestión territorial y el reparto de competencias entre el Estado y las comunidades autónomas. Algunos partidos políticos abogan por centralizar las competencias en educación en el Ministerio y evitar por ejemplo que tengamos 17 sistemas educativos. En este contexto actual y con la situación de Cataluña, un pacto en este ámbito es ciencia ficción. Una brecha hoy en día insalvable.

Y después los debates corporativos. Todo el mundo coincide en que es necesario modificar la función pública docente, cambiar los sistemas de ingreso y acceso a los cuerpos docentes, instaurar un MIR, pero veo muy difícil conseguir el consenso social con sindicatos y otros agentes sociales para cambiar este modelo. También más alejamientos; el modelo de la función directiva, la autonomía de los centros educativos, el papel de la evaluación del profesorado y el encaje de la enseñanza concertada. Casi nada.

Lo inteligente sería cambiar el enfoque y preguntarnos todos, ¿qué estamos dispuestos a ceder para conseguir el pacto? Si la respuesta es que nadie quiere ceder y que el “otro” no tiene razón, mejor dejar de hablar de pacto y no generar tanta frustración en la ciudadanía.

Peor sería que llegara un iluminado imbuido de la razón absoluta para imponer sus ideas. La alternancia en el poder evita esto, por suerte. Como premio de consolación no está mal.

P.- Antes de despedirnos, ¿qué mensaje de ánimo enviarías para reivindicar la Música como bien necesario en nuestra sociedad?

R.- Tocar un instrumento, acudir a una escuela de música, consumir música, comprar música y disfrutar de la música es la mejor manera de reivindicar. Cuanta más gente haga esto no necesitaremos mucho de los demás. Lo tendremos todo ganado.

P.- Por último, ¿te gustaría añadir algo más?

R.- Muchas gracias a todos vosotros y en especial a Octavio Hernández al que mando un saludo afectuoso desde aquí. Felicitaciones por vuestra enorme labor en beneficio de la música en la Comunidad Valenciana.

Muchas gracias a ti, por contestar a todas nuestras preguntas y por tu amabilidad. Ha sido un placer conversar contigo. Hasta pronto.

Cecilia Ortuño.

Colaboradora NBM.


Manuel Tomás Ludeña

Manuel Tomás Ludeña es titulado superior de música en la especialidad de oboe. Desarrolla mi actividad profesional en diversos campos, todos ellos relacionados con la educación y la actividad musical tanto en el ámbito público como en el privado.

Funcionario de carrera del Cuerpo de Profesores de Música y Artes Escénicas desde 1989, desarrollando la labor docente en los Conservatorios de Gijón, Segovia y Torrent y la escuela de música de la Unió Musical de Llíria.

Dirección en centros de educación musical:

-  Director de la Escuela de Música de la Unió Musical de Lliria (1993-1997).

- Jefe de Estudios del Conservatorio Profesional de Música de Torrent (Valencia) (1998-2001).

- Director del Conservatorio Profesional de Música de Torrent (Valencia) (2001-2012).

- Director Académico de Esmar, Escuela Superior de Música de Alto Rendimiento (2019 – Actualidad).

Gestión y alta dirección en administraciones públicas:

- Subdirector General de Calidad Educativa de la Conselleria de Educación de la Generalitat Valenciana.

- Director General de CulturArts Generalitat.

- Secretario Autonómico (Vice-Consejero) de Educación y Formación de la Conselleria de Educación, Formación, Cultura y Deporte de la Generalitat Valenciana.

Asesoramiento y Consultoría:

- Consejero Suplente como persona de reconocido prestigio del Consell Escolar Valencià (2003-2007).

- Asesor de la Federación de Sociedades Musicales de la Comunitat Valenciana.

- Miembro de los Consejos de Administración del Auditori de Torrent, el Palau de les Arts de Valencia y CulturArts Generalitat.

- Asesoramiento a diferentes Conservatorios y Escuelas de música de todo el país para el diseño y mejora de los proyectos educativos.

- Consultor de BANKIA S.A. para el desarrollo del proyecto “Bankia escolta Valencia”.

Formación del profesorado de música:

- Profesor de cursos, ponencias y conferencias destinadas a la mejora de la formación del profesorado de música.

- Profesor de Cursos de Postgrado y Cursos Superiores organizados por Universidades y Conservatorios Superiores.

Comunicación y Divulgación:

- Autor de artículos de opinión en revistas especializadas de educación musical.

- Participante en coloquios y debates relacionados con la educación musical.

Premios y Reconocimientos:

- El Conservatorio de Torrent ha obtenido premios y reconocimientos nacionales e internacionales a la calidad educativa.

- A título personal recibe el Premio “Obrint Camins” por impulsar la música tradicional valenciana (Cant d’Estil).

- Premio EUTERPE extraordinario otorgado por la Federación de Sociedades Musicales de la Comunitat Valenciana.

- Medalla de Honor de la Ciutat de Lliria.

- Premio ORPHEO ESPECIAL 2019, entregado por la Junta Comarcal de las 12 Sociedades Musicales Federadas del Camp de Morvedre.

Ámbitos de Acción Profesional:

- Dirección y liderazgo de centros educativos de música.

- Gestión de la innovación educativa musical.

- Formación del profesorado de música.

- Formación del liderazgo educativo musical.

- Elaboración y gestión de proyectos educativos musicales.

- Empleabilidad y formación del músico.

- Proyectos musicales de acción social.

- Formación del aficionado a la música.

- Música y discapacidad.

- Etc.

Proyectos de Innovación Impulsados:

- 'TOTS MUSICS, TOTS DIFERENTS': Atención de alumnado con necesidades educativas especiales en los conservatorios de música.

- CENTRO INTEGRADO DE LA UNIÓN MUSICAL DE LLÍRIA: Primera experiencia en la Comunitat Valenciana donde se cursan simultáneamente enseñanzas generales y de música.

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