Entrevistamos a Amparo Edo Biol

En esta ocasión, la sección de entrevistas de Nuestras Bandas de Música viaja a Boston para conocer más de cerca la trayectoria profesional de la compositora Amparo Edo.

Sin duda, una artista multidisciplinar que compone música de cine y de concierto para cámara, banda y orquesta.

Es del barrio del Canyamelar y muestra pasión por el mundo de las bandas, comenzando su afición por ellas en la Sociedad Ateneo Musical del Puerto.

Tras una constante formación y, gracias a su tesón y perseverancia, logró tras una dura selección, una beca en Berklee College of Music, cursando la especialidad de Composición para Medios Audiovisuales y la subespecialidad de Dirección de Orquesta, siendo en la actualidad Subdirectora del Departamento de Composición y Producción Contemporánea en dicha Universidad, sin duda una de las más prestigiosas del mundo musical.

 

 

Con ella hemos hablado de todo esto y otros temas de su carrera profesional. Esto es lo que nos ha contado:

P.- Si no me equivoco, procedes de una familia muy musical, ¿qué destacarías de ella y cómo influyó en tu posterior formación musical?

R.- Mi familia, al igual que la de muchos valencianos, vive la música de forma apasionada. Pertenecemos a una sociedad musical en la que estamos activamente involucrados prácticamente desde que nacimos. Mi abuelo fue durante muchos años directivo de la sociedad, y posteriormente socio de honor, y mi padre, todavía jovencísimo, fue presidente de la sociedad antes de nacer yo, para después continuar como músico activo, y colaborando en su junta directiva en diversas etapas. También en mi generación hemos vivido la actividad musical intensamente, crecido plenamente involucrados en la sociedad, primero como educandos en la escuela y después en la banda sinfónica y orquesta, continuando nuestra formación con estudios medios y superiores, y la posterior dedicación como músicos profesionales. En la actualidad, además de estar todos vinculados con las agrupaciones de la sociedad, mi hermana y mi prima contribuyen a la formación de las nuevas generaciones, formando parte del claustro de profesores de la escuela.

P.- La trompa te acompaña siempre, ¿qué te enamoró de este instrumento y qué posibilidades ofrece?

R.- Siempre he estado muy cerca de los instrumentos de viento metal, ya que desde muy pequeña he escuchado a mi padre estudiar y tocar la tuba como miembro de la banda. He estado muy familiarizada con todos ellos, pero la trompa fue el que claramente destacó y me gustó de inmediato. Me apasionó la belleza de su sonido y ver cómo los compositores de todos los estilos le han confiado memorables melodías a la trompa. A pesar de la dificultad del instrumento, a la hora de desarrollar un buen sonido y la complejidad de su funcionamiento, me apasionó y decidí estudiarla. Por supuesto no me he despegado de ella desde entonces.

Sus posibilidades son extensas: posee la capacidad de interpretar brillantes melodías y contrapuntos, con la flexibilidad de poder adaptar el tono según el contexto dramático que se necesite, y combina perfectamente con todas las familias de instrumentos.

P.- Eres del barrio del Canyamelar, cuna de una de las Bandas de más tradición de la ciudad de Valencia de la que formas parte, ¿qué destacarías de la Sociedad Ateneo Musical del Puerto?

R.- Como la mayoría de las bandas de música de la comunidad, el Ateneo Musical del Puerto es una sociedad viva, con miembros de todas las generaciones, unidos por la pasión por la música, y que se caracteriza por su familiaridad y cercanía de trato. Como en muchas sociedades, los miembros se consideran una gran familia que trabaja con esfuerzo por adaptarse a los cambios en las costumbres y los intereses de la población.

Destacaría el gran esfuerzo realizado por el Ateneo Musical del Puerto para la construcción de un nuevo edificio, una sede social propia en nuestro barrio, el Canyamelar, que alberga la escuela,  y todas nuestras agrupaciones. También destacaría el gran esfuerzo realizado por conseguir el reconocimiento de nuestro Centro Autorizado de Enseñanzas Profesionales, que cuenta con alrededor de una treintena de profesionales docentes y cerca de cuatrocientos alumnos.

P.- ¿Qué consejos te influenciaron en tu etapa formativa del Conservatorio Superior y posteriores estudios de Composición para Medios Audiovisuales y Dirección de Orquesta en Berklee College of Music?

R.- Tanto en mi etapa de estudiante como de profesional, he tenido la suerte de poder rodearme de buenos mentores que me han enseñado a conocerme y ser capaz de representarme a mí misma. Para mí, uno de los consejos más importantes que trasmito a las personas con las que me rodeo es la importancia de perfeccionar “la técnica” (tanto en la interpretación como en la composición, así como en cualquier otra disciplina), que no es nada más que dominar una variedad de recursos y procedimientos a través de la práctica, siempre con la finalidad de poner estos recursos al servicio de hacer buena música. A algunos tan obvios como las articulaciones, el tono o el registro para un intérprete, o la construcción de melodías y contrapuntos, las corrientes compositivas, o los grooves, para un compositor, hay que dominar uno muy importante también: la tecnología musical, ya que hoy en día, con un mayor o menor protagonismo forma parte de las herramientas indispensables de un músico, y en general de cualquier artista. La virtud del artista, sin embargo, consiste no sólo en conocer y dominar estas herramientas, sino en saber utilizarlas en la situación en la que se necesiten, en el momento, lugar y forma más apropiadas.

El segundo consejo es la apreciación y valoración por lo distinto, reconociendo que lo importante es la calidad de la música y el sentimiento que transmite, independientemente del estilo o forma que tomen o su procedencia. En base a este principio, una de las cosas más importantes que he aprendido y tengo en cuenta continuamente en cada proyecto es la búsqueda de uno mismo: qué es lo que yo quiero comunicar y de qué manera lo voy a transmitir.

P.- Precisamente mediante una beca completa, realizaste paralelamente una doble licenciatura en Berklee College of Music, obteniendo honores Summa Cum Laude, ¿cómo viviste esta etapa en la que tu esfuerzo y constancia fueron ejemplares?

R.- Fue una etapa muy intensa, que viví con varias emociones, todas muy positivas. Al principio tenía muchísima expectación, ya que se me presentaba una oportunidad extraordinaria de poder estudiar en una universidad americana con un reconocido prestigio en el mundo de la música contemporánea. Seguida, por supuesto, de una enorme ilusión, ya que me permitía ampliar el horizonte del lenguaje artístico que dominaba hasta el momento, al estar compartiendo clases, salas de ensayo, escenarios y estudios de grabación con otros músicos con muchos y muy diversos talentos. Lo más beneficioso fue no sólo conocer otras tradiciones, técnicas y puntos de vista, sino ser capaz de sintetizarlas e incorporarlas a mi caja de herramientas artísticas, listas para ser utilizadas en cuanto se requieran.

Uno de los pilares del desarrollo artístico de los músicos que estudian en Berklee es precisamente formar parte y nutrirse en este ecosistema de tan gran magnitud. Imaginad miles de músicos con muchísimo talento provenientes de todas partes del mundo, aprendiendo y contribuyendo a una cultura musical rica y diversa, dentro de un campus urbano de dimensiones relativamente pequeñas, en una ciudad como Boston, que aunque fría de temperatura, es tan abierta y tan culta. Esta experiencia es inimitable y no le haría justicia si os la intento describir. Hay que vivirla. Y así, con muchísima ilusión, dedicación y esfuerzo la viví.

P.- A nivel general, ¿qué destacarías de tu experiencia y trayectoria como compositora?

R.- Destacaría el constante crecimiento artístico que se incrementa exponencialmente con cada proyecto. Cada nuevo encargo, producción musical, o proyecto audiovisual en el que me involucro ha supuesto un reto distinto. Aún con experiencia, y teniendo múltiples recursos, no hay dos situaciones distintas, y si bien muchos elementos pueden permanecer invariables, los compromisos que acepto van a tener un componente variable, ya sea una relectura o cambio de punto de vista, o un recurso que desconozco, y con ello se me plantea cada vez una nueva oportunidad de aprender, mejorar, y explorar algo nuevo con lo que puedo retroalimentar mi caja de herramientas.

Para poder seguir innovándose uno mismo como artista es fundamental, en mi opinión, además de la mencionada técnica, ser muy versátil o estar en posesión de tener la máxima versatilidad a nuestro alcance, y tener una gran capacidad de adaptación a distintas situaciones musicales a una acelerada velocidad.

P.- La música de cine es una de tus facetas. En tu opinión, ¿qué diferencias destacarías entre la música de cine en España y en EE.UU.?

R.- Como comentaba anteriormente, cada película cuenta una historia distinta en un ambiente diferente y por ello cada proyecto requiere una banda sonora distinta. Cada una cuenta con equipos creativos distintos, con lo que se afrontarán de forma distinta. Me resulta difícil comparar a nivel general, puesto que pienso que en ambas industrias la música consigue exitosamente cumplir su función: ayudar y apoyar la historia que se pretende contar. Para mí las principales diferencias se encuentran en la forma de trabajar de los equipos y en el volumen de producción. En Estados Unidos en general, y en Los Ángeles y otras capitales en particular, el volumen de proyectos de cine y televisión que se producen es elevadísimo, dando cabida a proyectos de pequeña, mediana y gran envergadura dependiendo del presupuesto, así como en multitud de formatos y plataformas. Esto permite la formación de equipos musicales basados en la alta especialización de las distintas partes del proceso de composición y producción musical.

Las grandes empresas dedicadas a la creación de música de cine se forman entorno a la figura de un compositor principal, y el resto de personas trabajan componiendo o ejerciendo distintos roles con el fin de producir la música con la mejor calidad posible. Muchas personas trabajan de forma autónoma, formándose equipos ad-hoc altamente especializados para cada proyecto, según las necesidades cambiantes. En España, se produce de una forma similar, pero el volumen y las condiciones de los proyectos suelen requerir equipos mucho más pequeños.

P.- A nivel general, ¿cómo es la realidad y la forma de trabajar en el mundo del cine?

R.- Como empezaba a describir anteriormente, la realidad de trabajar en el mundo del cine, y en proyectos audiovisuales en general se organiza sobre en el principio de que la música debe cumplir el objetivo de contar una historia. La música es una herramienta más del conjunto audiovisual, que debe alinearse con la visión de la dirección y producción global del proyecto. Con ello, se trabaja de forma creativa teniendo en cuenta que es esta visión la que se ha de trasmitir, y no siempre la que uno quisiera. Si las cosas son claras y están bien hechas, las propuestas y las expectativas coincidirán, y contribuirán a elevar la calidad del proyecto. Aún así, es muy frecuente que durante el proceso de composición, orquestación, o incluso ya en post-producción se tengan que hacer ajustes o revisiones a algunas secciones de la música para poder ensamblar mejor todas las partes y cumplir siempre con el objetivo. Por ello, se aprende a desvincularse, por así decirlo, y siempre de forma moderada, con la idea creativa individual a favor de la idea que mejor cumple la visión de dirección.

P.- A día de hoy, trabajas como Subdirectora del Departamento de Composición y Producción Contemporánea en Berklee College of Music, supervisando a más de una treintena de profesores, ¿cuáles son los objetivos principales y líneas de trabajo a seguir?

R.- Los objetivos principales son ofrecer a los alumnos una enseñanza artística de alta calidad y preparar a los estudiantes para que mantengan una carrera musical exitosa sostenida en el tiempo, a la vez que proporcionamos una experiencia educativa cautivadora. Desde la dirección de mi departamento, nuestra responsabilidad es supervisar la relevancia y el rigor del contenido, estructura e implementación de tres programas académicos: la especialidad principal de Composición y Producción Contemporánea, y las subespecialidades de Composición para Televisión y Nuevos Medios Audiovisuales, y Música del Mediterráneo.

Nuestro programa principal, que da nombre al departamento, cuenta en la actualidad con unos 465 alumnos, siendo la segunda especialidad más popular la universidad, detrás de Interpretación (que incluye todos los instrumentos). Además de las decisiones académicas respecto a nuestros programas, supervisamos los recursos humanos y económicos de nuestra área, contando con un variado cuerpo de profesores de unos treinta profesionales expertos en composición contemporánea, orquestación, producción y tecnología musical.

Además, estamos al servicio de todos los alumnos de la universidad al ser responsables de la dirección, contenido y desarrollo de los distintos niveles de la materia de arreglos, que es una asignatura troncal para todas las especialidades.

P.- Tu relación musical con España sigue viva, has participado en diferentes certámenes, como jurado y también con composiciones propias como obras obligadas. Te pedimos que elijas alguna que te traiga buenos recuerdos y nos hables de ella, junto al vídeo de su interpretación.

R.- Efectivamente, mi relación musical con España sigue viva, y en concreto con la Comunidad Valenciana, ya que mis raíces de la tierra donde empecé, y donde desarrollé gran parte de mis estudios musicales, son fuertes. Pese a que resulta muy difícil seguir en contacto con las personas a diario, me siento muy afortunada de que grandes músicos que he conocido cuando vivía en Valencia o durante visitas fugaces, siguen contando conmigo para sus proyectos y retos musicales. Entre ellos la responsabilidad de formar parte del jurado evaluador en varias ediciones de varios certámenes en la comunidad. Flor de Mayo, por ejemplo, es una composición a la que le tengo mucho cariño, y que escribí en Los Ángeles pensando precisamente en Valencia, inspirándome en la historia de la novela homónima del escritor Vicente Blasco Ibáñez. Fue un encargo de CulturArts para ser obra obligada en la primera sección. Compartí esta obra con los seguidores de NBM hace relativamente poco tiempo, así que hoy me gustaría hablaros de otra obra: Snapan, que se estrenó hace aproximadamente un año en Valencia. La escribí en Boston, pensando no en mis orígenes, sino precisamente en todo lo contrario: en el futuro. Fue un encargo de la Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana para conmemorar su 50 Aniversario. Se trata de una obra grande, conjunto de varias obras cortas donde cada compositor se encargaba de plasmar su visión para una de las décadas de la vida de la federación. A mi me correspondía la década entrante. Sin intención de prever el futuro, me inspiré en uno de los fenómenos más populares de esta década, y que sin duda marcará la siguiente: “Snapchat”. Snap hace referencia a aquello que ocurre de repente, de forma inesperada y casi sin antelación. Más allá del éxito de la plataforma social, snap se ha convertido casi en un estilo de vida: toda la información está a nuestro alcance de forma inminente, establecemos comunicaciones a distancia de forma inmediata, y la espontaneidad marca nuestro día a día. Sin embargo, en muchas ocasiones posamos tan premeditadamente para intentar conseguir la foto perfecta, que la experiencia que parece impulsiva se convierte en una analizada, organizada, y estructurada, dándole así una relectura al concepto de espontaneidad. Con esta pieza os propongo una reflexión sobre el resultado sonoro de espíritu espontáneo y energético, basado en un arrebatamiento efímero (un snap), que se ha construido sobre unos elementos musicales organizados a través de una serie dodecafónica, y utilizando técnicas compositivas estructuradas y planificadas, sacadas de mi caja de herramientas.

Aquí os comparto un video del estreno de la obra:

P.- ¿En qué proyectos te encuentras inmersa en estos momentos?

R.- Ahora mismo tengo entre manos varios proyectos muy interesantes. A corto plazo, estoy trabajando en el equipo musical de una película, a cargo de la orquestación. Es un drama muy intenso, donde la música juega un papel muy importante, desde escenas muy íntimas a momentos realmente profundos, con mucho sufrimiento. Grabamos ya en unos días y lo estamos viviendo de forma muy intensa, puliendo todos los detalles para que quede perfecto aún sabiendo que tenemos poco tiempo. Estamos acostumbrados a este nivel de exigencia y responsabilidad, y a aprovechar cada segundo que tenemos hasta el último minuto, ya que los tiempos con los que tenemos que trabajar son muy limitados. El estreno está previsto para el mes que viene, así que ¡manos a la obra!

A medio plazo, estoy colaborando con una artista en la producción de un nuevo álbum de música original, así como arreglos y orquestaciones de sus propios temas. Es una mezcla de jazz con aires mediterráneos del Medio Oriente, con un fondo sinfónico, pero a la vez íntimo y personal. Es una combinación explosiva, en mi opinión, un nuevo reto para todos.

Y hablando de retos, y de estar inmersa, estoy en fase de investigación para un proyecto personal multidisciplinar, todavía a largo plazo, donde la música original y las nuevas tecnologías se fusionan para crear una experiencia en primera persona lanzada en plataformas móviles.

P.- Por último, ¿te gustaría añadir algo más antes de despedir la entrevista?

R.- Simplemente agradecer vuestro interés en mi trayectoria musical. Es siempre un placer hablar con vosotros. ¡Hasta la próxima!

Desde Nuestras Bandas de Música agradecemos a Amparo Edo que nos haya atendido, la felicitamos por la gran labor que realiza y le deseamos lo mejor en el futuro. ¡Hasta pronto!

Cecilia Ortuño.

Colaboradora NBM.

Un poco más sobre Amparo Edo Biol:

Amparo Edo Biol es compositora y trompista con amplia experiencia en música de concierto, escénica y para medios audiovisuales. Conocida por su trabajo en producciones musicales que acercan la escritura sinfónica clásico-contemporánea a melodías y ritmos de estilos populares como el jazz, el pop, el flamenco o la música electrónica. En la actualidad compagina el desarrollo de su carrera artística independiente con la subdirección del departamento de composición y producción contemporánea de Berklee College of Music.

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